GIRA HERMANOS SUDÓN (CAPÍTULO IV)

YO DIBUJÉ UN PERRO (Texto de Marta Plumilla)

Una de las pruebas para entrar en la escuela de Artes Aplicadas era dibujar algo. No especificaba qué, yo dibujé un perro. Entregué la prueba y me fui pensando que no había escogido bien. Que no debería haber dibujado un perro, si no algo más serio. Un bodegón, un paisaje, incluso un rostro humano. Un rostro humano habría sido más serio. Dibujar a Fido Dido habría sido más serio. Yo dibujé un perro. Quise volver y recuperar mi dibujo, y decirle: “disculpe, ha habido un error”. Y dibujar rápidamente algo abstracto, unas líneas convergentes o un remolino dentro de una espiral. Cualquier cosa menos un perro. Me imaginé al tribunal evaluando mi dibujo: “El trazo no es malo, ya pero, las sombras están aceptables, ya pero, la proporción es perfecta, ya pero, me gusta que haya usado un boli Bic, ya pero, tiene personalidad, ya pero ha dibujado un perro”. Entonces comencé a enfadarme y pensé: “Eh, ¿qué hay de malo en este perro? Es un perro que está en mi cabeza, tiene los ojos de Cuki y zarpas de tigre! Eh, no se metan con mi perro, lo encontré hace años, estaba perdido, alguien lo había abandonado! Devuélvame a mi perro, no se atreva a juzgarlo! Devuélvame mi dibujo!”. Entonces imaginé otra versión donde el tribunal evaluaba mi dibujo y decía: “Ha usado un boli Bic, eso no es serio, y el trazo es muy inseguro, pero tiene una mirada profunda y viva que suena a Shostakovich, las sombras parecen borrones pero hay un bosque en su cuerpo y además ha dibujado un perro!”. Confusa me fui a la cafetería, llamé a mi madre y le dije: “Me ha salido muy bien, pero a ver que pasa, porque como es tan subjetivo, pues ya sabes, depende del gusto del tribunal”. Mi madre me interrumpió: “¿No habrás dibujado un perro?”. Colgué, pedí una baraja y jugué una partida al solitario. Pensé: “Si gano ésta es que me cogen”. No recuerdo si gané. Me aceptaron en la escuela y nos obligaban todo el rato a hacer vasijas de barro, cuencos y ceniceros, era agradable usar el torno, pero aburrido. Evidentemente no se habían fijado en el dibujo del perro. En el segundo semestre lo dejé. El primero menos una semana lo pasé en la cafetería, dibujando perros en servilletas con un boli Bic.
Conclusión: No hay conclusión.
Yo soy más de perros que de bodegones.
Por eso en el vídeo solo sale un perro.
Yo dibujé un perro.

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